Mariela Hidalgo (MH): Muy buenos días, Marijo. Gracias por atendernos en esta mañana en la que los ciudadanos tienen la palabra. ¿Cómo estás?
Marijo Ieno (MI): Hola, Mariela. Muy buenos días. Estoy bien, dentro de lo que se puede. Gracias por darme este espacio.
MH: Estamos aquí para escucharte. Sabemos que viviste una situación muy difícil el viernes pasado. ¿Podés contarnos qué ocurrió?
MI: Sí. Todo empezó cuando la directora de la Escuela Modelo me llamó. Me dijo que había habido un problema con mi hijo, que tiene 11 años y asiste al turno tarde. Él suele llegar unos minutos antes y espera afuera con sus compañeros. Ese día, como siempre, estaba sentado frente a la escuela, esperando para entrar al comedor.
MH: ¿Y ahí se produjo el incidente?
MI: Exactamente. Me contó mi hijo que estaba distraído, charlando con sus amigos, cuando de repente una señora —la mamá de otro chico— se acercó corriendo. Los demás chicos se alejaron, pero él no se dio cuenta. Según él, esta mujer lo empujó, lo insultó y lo golpeó. Fue por la espalda. Nadie entendía qué pasaba. Fue muy confuso y violento.
MH: ¿La escuela intervino en ese momento?
MI: No. Me llamaron después, pero no hubo contención real. Mi hijo está asustado. Tiene una cortadura en el dedo, un moretón, y sobre todo está confundido. No entiende por qué lo atacaron. Yo tampoco. No hubo personal que lo asistiera en el momento. Solo me dijeron que lo calmara en casa.
MH: ¿Tu hijo suele ir al comedor todos los días?
MI: Sí, le gusta mucho. Es parte de su rutina. Pero también hay una necesidad. Nosotros podemos ayudarle, pero el comedor es un espacio importante para él. Ese día, como tantos otros, estaba esperando con sus amigos frente a casa. Se estaban uniendo otros grupos, compañeros que siempre van al comedor. Todo parecía normal.
MH: ¿Qué pensás que motivó la agresión?
MI: No lo sé. No hubo discusión previa, ni conflicto entre los chicos. Esta mujer simplemente se acercó y lo atacó. Algunos dicen que hubo una confusión, que ella pensó que él había hecho algo. Pero nada justifica lo que pasó. No se puede agredir a un niño así.
MH: ¿Qué esperás que se haga desde la institución?
MI: Que se investigue. Que se hable con esa señora. Que se proteja a los chicos. Esto no puede pasar en una escuela. No puede haber adultos agrediendo niños. Necesitamos respuestas, no silencios. Y sobre todo, necesitamos que se garantice que esto no vuelva a ocurrir.
MH: ¿Tu hijo cómo está hoy?
MI: Está triste. Tiene miedo de volver. Me dice que no quiere pasar por lo mismo. Y eso me parte el alma. Él es un chico alegre, activo, y ahora está retraído. El moretón no es solo físico. Hay una herida emocional que no se ve, pero que duele igual.
MH: ¿Pensás hacer una denuncia formal?
MI: Sí. Estoy evaluando presentarla en la comisaría y también ante la supervisión escolar. No quiero que esto quede en el aire. Ya hablé con otros padres, y algunos me dijeron que han visto actitudes agresivas de esta persona antes. Hay que actuar antes de que sea peor.
MH: Marijo, te agradecemos profundamente por compartir tu testimonio. Este espacio está para eso: para que las voces ciudadanas se escuchen. ¿Querés decir algo más?
MI: Solo que cuidemos a nuestros chicos. Que la escuela sea un lugar seguro. Y que los adultos seamos ejemplo, no amenaza. Gracias por escucharme.
