Más de 900 personas se reunieron en en la plaza de San Gustavo para celebrar el Día de la Madre en un encuentro cargado de alegría, música, abrazos y alegria . El intendente César Simino, junto a todo el equipo municipal, acompañó cada gesto con presencia activa y afectuosa, reconociendo el rol fundamental que las madres cumplen en la vida comunitaria.
La jornada fue mucho más que una fiesta: fue un homenaje vivo a las mujeres que sostienen, crían, enseñan, cuidan y resisten. En cada mesa compartida, en cada sonrisa, en cada regalo entregado, se tejió un clima de gratitud profunda. Las madres de San Gustavo fueron protagonistas de una tarde pensada para ellas, con sorteos, música, palabras sentidas y una organización que priorizó el respeto y el cariño.
“Hoy celebramos a quienes nos enseñan a caminar, incluso cuando el camino se vuelve difícil. A las que hacen de cada día una oportunidad para amar, cuidar y construir comunidad”, expresó el intendente Simino, visiblemente emocionado.
A pesar de la noche fresca, la comunidad acompañó con entusiasmo y calidez. Se repartieron regalos, hubo abrazos sinceros y una energía que convirtió el evento en una verdadera fiesta para las mamás. El clima no fue obstáculo: fue testigo de una celebración que dejó postales de ternura y unidad —niños abrazando a sus abuelas, jóvenes reconociendo a sus madres, familias enteras celebrando juntas.
Fue también una oportunidad para reafirmar el compromiso institucional con el acompañamiento cotidiano, especialmente en los contextos rurales donde el esfuerzo materno se multiplica. Desde el municipio, se agradeció a cada persona que hizo posible el encuentro, y se renovó el compromiso de seguir construyendo espacios donde el afecto, la memoria y la dignidad sean protagonistas.
Porque en San Gustavo, cada madre es semilla de futuro. Y cada gesto que la celebra, fortalece nuestras raíces.
