Mientras la ciudad dormía, Shell volvió a hacer lo suyo. Durante la madrugada de este sábado, tres de sus cuatro combustibles aumentaron en Paraná, en un movimiento tan discreto como previsible. Según el relevamiento , los incrementos oscilaron entre 0,36% y 0,78%, lo justo para que el surtidor no grite, pero el bolsillo sí.
La estrategia es conocida: subir sin que se note, ajustar sin que se reclame, y confiar en que el usuario llegue con sueño, con urgencia o con resignación. Porque en la Argentina del ajuste silencioso, el combustible sube mientras vos bajás la cabeza.
No hubo comunicado oficial, ni cartel de “¡atención!”. Solo el clásico “ya está actualizado”, como si el precio fuera una variable meteorológica. Y así, entre centavos que se acumulan y porcentajes que se repiten, el tanque se convierte en un lujo y el viaje en una decisión estratégica.
Shell lo hizo otra vez. Y lo seguirá haciendo, mientras el silencio sea rentable y la madrugada, cómplice.
