Un disparo, dos destinos: justicia entre balas y robos

Un disparo, dos destinos: justicia entre balas y robos

Entre legítima defensa y exceso de fuerza
El episodio ocurrido en Gregorio de Laferrere, donde un custodio presidencial fuera de servicio baleó en la cabeza a un motochorro que intentó robarle a su pareja, plantea una vez más el dilema entre seguridad ciudadana y uso proporcional de la fuerza. Marcelo Cavallo, sargento primero de la Policía Federal y parte de la custodia de Javier Milei, se encontraba de franco y vestido de civil cuando intervino en el asalto. El resultado: un delincuente de 27 años, con antecedentes penales, internado en grave estado en el Hospital Balestrini.
Según fuentes policiales, Cavallo se identificó como agente, dio la voz de alto y disparó con su arma personal, una Glock 9 mm. La justicia investiga si actuó en legítima defensa o si hubo exceso. El fiscal Gastón Duplaa caratuló la causa como “tentativa de robo, disparo de arma de fuego y lesiones”, ordenó el secuestro del arma y solicitó un dermotest.
La escena es brutal y cotidiana: dos motochorros, una cartera robada, un disparo certero, una vecina que devuelve lo sustraído. Pero detrás del relato policial se abre un debate más profundo. ¿Qué margen tiene un agente para actuar fuera de servicio? ¿Qué límites impone la ley cuando la violencia irrumpe en la vida privada? ¿Y qué mensaje transmite el Estado cuando uno de sus custodios protagoniza un hecho de esta magnitud?
La figura del custodio presidencial agrega una capa simbólica al caso. No es solo un policía: es parte del círculo íntimo de protección del presidente. Su accionar, aunque fuera de servicio, no puede desligarse del contexto político. En tiempos donde la inseguridad es bandera de campaña y la “mano dura” seduce a sectores del electorado, cada disparo tiene eco institucional.
La justicia deberá determinar si Cavallo actuó en defensa propia o si cruzó una línea. Pero la sociedad también debe preguntarse qué tipo de respuesta espera frente al delito. ¿Una reacción inmediata y letal? ¿O un protocolo que preserve derechos, incluso en medio del caos?
Mientras tanto, en Laferrere, una cartera volvió a manos de su dueña. Y un joven, con antecedentes, pelea por su vida. Entre ambos extremos, se juega el equilibrio entre seguridad y legalidad. Y también, el relato de un país que busca justicia sin perder humanidad.

Te puede interesar

DGDP JEFATURA DPTAL LA PAZ ALLANAMIENTOS EN EL MARCO DE UNA CAUSA POR ROBO CON ARMA DE FUEGO

Editor

“Domínguez desafía al PJ por la reforma previsional: ‘Me quieren echar por debatir’”

Editor

“Diputados revisa el Régimen de Concesiones: polémica por cambios al artículo 5”

Editor