Un humo anunciado: el basural ardía, las autoridades dormían

Un humo anunciado: el basural ardía, las autoridades dormían

 

Hoy, alrededor de las seis de la mañana, alguien —algún ciudadano con sentido común, de esos que todavía creen que avisar sirve para algo— llamó a la Comisaría Primera. El motivo: humo espeso sobre la Ruta 12, visibilidad nula, riesgo de accidente. El mensaje fue claro: “Si ustedes no pueden, llamen a Gendarmería. Pero hagan algo”. ¿Qué hicieron las autoridades? Nada. Absolutamente nada.
Horas después, como si el guion ya estuviera escrito, hubo un accidente. Porque claro, el basural se estaba prendiendo fuego otra vez, como si fuera parte del paisaje rural. Como si los incendios fueran eventos climáticos y no negligencias institucionales.
El basural no está tapado. No tiene vigilancia. No tiene control. Lo que sí tiene es humo, fuego y consecuencias. El encargado del lugar —cuando finalmente fue consultado— tampoco sabía que el basural ardía. Porque en este siglo, parece que los basurales a cielo abierto no solo existen: también se autogestionan, se incendian solos y nadie se hace cargo.
¿Quién responde por el accidente? ¿El fuego? ¿El humo? ¿La basura? ¿O el sistema que permite que todo eso conviva a metros de una ruta nacional sin que nadie lo supervise?
Vivimos en una época donde el GPS te avisa si hay tráfico, pero las autoridades no se enteran si hay fuego en su propia jurisdicción. Donde el ciudadano llama, alerta, insiste… y el Estado responde con silencio administrativo y protocolo de indiferencia.
La pregunta no es por qué se incendió el basural. La pregunta es por qué sigue existiendo un basural así. Por qué sigue sin taparse, sin controlarse, sin prevenirse. Y sobre todo: por qué sigue sin dolerles a los que deberían hacerse cargo.

Te puede interesar

DGDP- Jef. DOTAR. LA PAZ CRIA. SANTA ELENA HECHO:S/D ROBO

Editor

“La Bajada de la Cruz: cuidemos juntos nuestros espacios públicos”

Editor

“Adorni convertido en meme: una empresa usa su imagen para vender sábanas”

Editor