Este martes 12 de mayo, la Argentina será escenario de una movilización que promete marcar un hito en la defensa de la educación y la ciencia nacional. La IV Marcha Federal Universitaria se desplegará en casi 50 ciudades del país, con epicentro en Plaza de Mayo, donde la comunidad académica, sindicatos y organizaciones sociales se reunirán desde las 15 horas para un acto previsto a las 17.
La consigna es clara: “Marcha Federal por la educación, la universidad pública y la ciencia nacional”. Pero detrás de esa frase se esconde un trasfondo de crisis que atraviesa todo el sistema universitario. Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, las universidades sufrieron un recorte presupuestario superior al 40%, deterioro salarial del 35% en docentes y no docentes, congelamiento de becas y un ajuste feroz en ciencia e investigación. La consecuencia es palpable: renuncias de profesores, pluriempleo agotador y un sistema de conocimiento en riesgo de desarticulación.
La marcha no es solo un reclamo sectorial. Es también un catalizador de otros malestares sociales: la falta de paritarias, la caída del poder adquisitivo, el ajuste en infraestructura y la provocación de un gobierno que, en la previa de la movilización, recortó 78 mil millones de pesos en educación. La universidad pública, gratuita y de calidad se convierte así en bandera de una lucha más amplia: la defensa de la movilidad social, de la igualdad de oportunidades y, en última instancia, de la democracia.
El antecedente de las marchas de 2024 y 2025 muestra que estas movilizaciones son transversales, capaces de unir a estudiantes, docentes, rectores, sindicatos y centrales obreras. La participación confirmada de la CGT, las CTA y el Frente de Sindicatos Unidos refuerza la idea de que la universidad pública se ha transformado en un símbolo de resistencia frente al ajuste.
La intriga persiste: ¿será esta marcha un punto de inflexión que obligue al Gobierno a cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario, vetada y resistida en los tribunales, o será apenas otro capítulo en la larga saga de confrontación entre el poder político y la comunidad académica?
Lo cierto es que la universidad pública argentina, prestigiosa y reconocida internacionalmente, está en juego. Y la multitud que se espera en las calles este 12 de mayo será, más que nunca, un mensaje contundente: sin educación y ciencia no hay futuro posible.
