El departamento La Paz empieza a calentar motores rumbo a las elecciones de 2027 y, a esta altura, lo que debería ser un escenario de propuestas y proyectos empieza a parecerse más a una comedia de enredos políticos.
Hasta el viernes, en La Paz había cuatro jugadores en carrera. Uno de ellos se mostraba decidido a ser candidato a intendente, pero, según lo que se comenta, las encuestas no le estarían dando los números que esperaba. A eso se suma que algunos consideran que ya lleva varios años en la política y que su tiempo para ocupar determinados cargos podría estar llegando a su límite.
Ahora, sorpresivamente, empezó a hablar de “jugar” dentro del PJ, justamente con dirigentes y sectores a los que hasta hace poco cuestionaba duramente y acusaba de ser “ladrones”. La pregunta que muchos se hacen es simple: ¿recibió la bendición para ese nuevo espacio o está buscando acomodarse donde encuentre una posibilidad?
Porque si hay algo que queda en evidencia es que algunos parecen cambiar de cargo con más facilidad que de discurso. Hoy quieren ser intendentes, mañana legisladores y pasado mañana quién sabe. Todo parece servir mientras exista la posibilidad de ocupar un lugar.
Por otro lado, aparece un doctor prestigioso, con trayectoria y con una diferencia importante: no tendría inconvenientes en financiar su propia campaña y hasta su boleta. Claro que el “Kete” tampoco tendría, aparentemente, problemas económicos para hacerlo. El interrogante es otro: ¿quién se anima a pedirle un peso?
Quizás la solución sea invitarlo a pedirlo juntos.
En otra de las filas aparece el “pollo” de Bahl y Bordet: Silvio Moreira, de Santa Elena, mientras que desde Bovril se menciona a otro candidato fuerte para la senaduría.
Santa Elena, en tanto, parece apostar a sumar y no dividir, mientras también circula la posibilidad de un supuesto candidato a gobernador que podría terminar jugando, directa o indirectamente, para restarle votos a otras filas.
La estrategia parece bastante clara: dividir para intentar ganar.
Mientras tanto, en las calles de La Paz se escucha cada vez más fuerte el comentario de muchos vecinos: “Ojalá que el Kete no juegue, ya hizo demasiado daño”.
Más allá de las encuestas —que muchas veces dependen de quién las encarga y quién las paga—, el verdadero termómetro será lo que ocurra cuando llegue el momento de poner los nombres sobre la mesa y enfrentar a los vecinos cara a cara.
Hoy hay cuatro jugadores y mucho movimiento detrás de escena. Algunos buscan consolidarse, otros buscan dónde acomodarse y otros esperan que los números les abran una puerta.
Pero la política tiene memoria. Y las traiciones, los cambios de camiseta y los cambios de cargo tampoco se olvidan fácilmente.
Quizás también sea momento de reconocer a quienes estuvieron, trabajaron y acompañaron durante años sin cambiar de vereda según las encuestas. Carlos Barbosa, por ejemplo, es uno de los nombres que, para muchos, merecería tener un lugar mucho más importante en esta discusión.
La carrera recién comienza. Y si en agosto de 2026 ya hay tantos movimientos, habrá que prepararse para lo que viene: en La Paz, la danza de los cargos recién empieza.
