La crisis que rodea al jefe de Gabinete Manuel Adorni sumó un capítulo inesperado con la entrega al fiscal Gerardo Pollicita de una lista de billeteras virtuales para justificar su crecimiento patrimonial. El movimiento, lejos de despejar dudas, encendió alarmas en el mundo judicial y político, porque la información podría ramificarse hacia el caso Libra, el expediente más urticante para los hermanos Milei.
Según revelaron fuentes con acceso a la causa, Adorni presentó un detalle de billeteras que tenía antes y otras que abrió después de la criptoestafa de febrero de 2025. El gesto desató ebullición en el juzgado de Ariel Lijo, que mantiene vínculos estrechos con el juez Marcelo Martínez di Giorgi, responsable del caso Libra. La nueva información podría incomodar directamente al presidente Javier Milei, ya que Adorni fue parte de los círculos donde se gestó el proyecto Libra en el Tech Forum 2024 y estaba previsto como figura central en la frustrada edición 2025.
El problema es doble: por un lado, Adorni demora la presentación de su declaración jurada patrimonial ante la Oficina Anticorrupción; por otro, su contacto informal con el juzgado de Lijo sugiere intentos de protección que no terminan de cuadrar con sus ingresos y gastos. En la Casa Rosada circula la frase atribuida al juez: “Soy un hombre de Estado, no voy a afectar la gobernabilidad”. Sin embargo, en el ámbito judicial se comenta que el jefe de Gabinete “no se está dejando ayudar” y que, con su maniobra, abrió un foco de incendio que ahora alcanza al propio Milei.
La interpretación más inquietante es que Adorni envió un mensaje envenenado a los hermanos Milei: al entregar datos sobre billeteras virtuales, expuso información que lo vincula directamente con la trama Libra y que podría arrastrar al presidente. No es casual que el propio funcionario haya dicho semanas atrás: “Pegarme a mí es lastimarlo a él”.
En el gobierno, desde el inicio del escándalo patrimonial, se repite que Milei no lo entrega porque Adorni conoce al detalle los aspectos más escabrosos del caso Libra. Esa cercanía lo convierte en un aliado incómodo: su permanencia en el cargo es vista como un riesgo, pero su salida podría desatar un vendaval aún mayor.
La crisis patrimonial de Adorni, lejos de resolverse, se transformó en un campo minado que amenaza con golpear el corazón del poder. El caso Libra, con sus ramificaciones financieras y políticas, se perfila como el expediente capaz de poner en jaque la gobernabilidad del oficialismo.
