El Gobierno nacional oficializó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que redefine la estructura de dos organismos clave del desarrollo científico y productivo del país: el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Ambos dejarán de ser entes descentralizados y pasarán a depender directamente de la Secretaría de Agricultura y la Secretaría de Industria, respectivamente.
La medida implica:
- Pérdida de autonomía presupuestaria y administrativa
- Eliminación de estructuras directivas y consejos técnicos
- Despidos masivos y retiros voluntarios
- Cierre de sedes y agencias territoriales, especialmente en el norte argentino
En el caso del INTA, se estima que podrían cerrarse hasta 300 de sus 450 sedes, afectando programas históricos como ProHuerta, Cambio Rural y el trabajo con comunidades campesinas e indígenas. En el INTI, los trabajadores ya realizaron cortes en la avenida General Paz para denunciar el “vaciamiento” del organismo y exigir la reincorporación de los cesanteados.
“Esto no es modernización, es desmantelamiento. Se pierde capacidad técnica, territorialidad y soberanía científica”, advirtieron desde la Asamblea Multisectorial del INTI.
El decreto también afecta al Instituto Nacional de Vitivinicultura y al Instituto de Semillas, que serán rebajados al rango de direcciones nacionales. La comunidad científica, sectores productivos y gremios estatales alertan sobre el impacto negativo de esta recentralización, que debilita la capacidad del Estado para asistir a pymes, productores rurales y sectores estratégicos.
