La comunidad educativa de Cipolletti se sacudió esta semana con un episodio alarmante: el hijo de la diputada nacional Lorena Villaverde fue denunciado por la directora del colegio secundario Estación Limay tras amenazar de muerte a sus compañeros. La denuncia, radicada en la Comisaría Cuarta, expone un problema que trasciende lo individual y pone en el centro la fragilidad de la convivencia escolar.
Las escuelas deberían ser espacios de aprendizaje, respeto y cuidado. Cuando la violencia se instala en los pasillos, el riesgo se multiplica y la confianza se erosiona. No se trata solo de un caso policial: es un llamado urgente a reforzar la prevención, el acompañamiento psicológico y el compromiso de las familias y las instituciones.
La amenaza no puede ser naturalizada. La respuesta debe ser firme, transparente y orientada a proteger a quienes más lo necesitan: los estudiantes.
