“Antonio Bonell: la calle de las promesas incumplidas”

“Antonio Bonell: la calle de las promesas incumplidas”

 

En noviembre de 2025, la intendenta Rosario Romero y el secretario de Servicios Públicos Julián Hirschfeld anunciaron con fotos y discursos la pavimentación de la calle Antonio Bonell, en el barrio La Capillita. Se trataba de un proyecto sencillo, de menos de 550 metros de extensión, pero cargado de simbolismo: mejorar el acceso a un sector clave de la ciudad, donde diariamente transitan miles de chicos de inferiores, familias, empleados, vecinos y jugadores profesionales rumbo al predio del Club Atlético Patronato.

Hoy, a mediados de 2026, la realidad es tan contundente como indignante: no hubo un solo movimiento real. Ni máquinas, ni obreros, ni señales de obra. Solo quedó el recuerdo de las fotos oficiales y las promesas que, una vez más, se desvanecieron en el aire.

La calle Antonio Bonell no es un lujo, no es una autopista ni un megaproyecto. Es apenas un tramo de ripio que conecta a la comunidad con espacios deportivos, educativos y sociales. Allí también circulan estudiantes hacia la escuela de la base militar y vecinos de una zona que lleva años olvidada. La falta de acción no solo es un problema de infraestructura: es un símbolo del abandono político y de la distancia entre los anuncios y la vida cotidiana de la gente.

El contraste es brutal: mientras se multiplican los discursos sobre desarrollo urbano y planificación, en la práctica se ignoran las necesidades más básicas. La pavimentación de Antonio Bonell hubiera significado seguridad vial, accesibilidad y dignidad para quienes transitan a diario. En cambio, lo que se mantiene es la desidia institucional y la resignación de los vecinos.

La pregunta que resuena es inevitable: ¿hasta cuándo las promesas políticas van a servir solamente para la foto? La ciudadanía no reclama obras faraónicas, reclama infraestructura mínima que permita vivir mejor. Y cada incumplimiento erosiona un poco más la confianza en la gestión pública.

La calle Antonio Bonell se ha convertido en un espejo de la política local: un espacio corto en extensión, pero largo en frustraciones. Un recordatorio de que la credibilidad se construye con hechos, no con anuncios.

Te puede interesar

“Gestión Martín: obras viales y mantenimiento para mejorar la ciudad”

Editor

“Concepción del Uruguay: balas, corridas y tensión en operativo federal contra el narcotráfico”

Editor

“Banco Nación lanza créditos para refinanciar deudas en medio de récord de morosidad”

Editor