El diputado Bruno Sarubi ya no sabe cómo lograr que Rogelio Frigerio lo tenga en cuenta dentro del gobierno provincial. En la gestión de Frigerio, Sarubi es visto como un diputado más,
cuya función parece limitarse a levantar la mano y servir el café. Sin embargo,
el legislador hace esfuerzos constantes por quedar bien con el gobernador,
aunque la relación entre ambos sigue marcada por un episodio que Frigerio no le perdona.
La decisión que marcó la relación
Frigerio quería que Sarubi fuera senador por el departamento la paz , ya que lo consideraba una pieza clave
para poder gobernar con mayor margen político. Sin embargo, el asesor y primo
de Sarubi, Marcelo Bruner, le advirtió que no le convenía aceptar la candidatura
porque no iba a ganar. «Por más que Frigerio te lo implore, no agarres», fueron l
as palabras del asesor.
Esta negativa fue tomada por Frigerio como una muestra de tibieza, lo que generó
un distanciamiento entre ambos. Desde entonces, el gobernador ha mantenido a
Sarubi fuera de las decisiones importantes, sin darle el protagonismo que el
diputado busca recuperar.
La imagen de Sarubi en la Cámara
A pesar de sus intentos por acercarse a Frigerio, Sarubi sigue sin ser considerado en
la estructura de poder del gobierno provincial. En los pasillos de la Cámara, algunos lo llaman
«el perrito faldero», en referencia a su insistencia por alinearse con el gobernador, aunque sin éxito.
Mientras tanto, el diputado continúa buscando espacios de relevancia dentro del oficialismo,
intentando demostrar su lealtad y compromiso con la gestión de Frigerio. Sin embargo,
la falta de reconocimiento y el peso de su decisión pasada siguen afectando su posición
dentro del gobierno.
