Concordia, Entre Ríos — Este sábado 12 de julio, la Policía de Entre Ríos logró una detención que podría marcar un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico local. Gustavo Trinidad, un nombre recurrente en los pasillos judiciales y policiales de Concordia, fue finalmente sorprendido con droga en su poder, algo que nunca había ocurrido en sus múltiples antecedentes.
La aprehensión se dio en el marco de una causa por amenazas, llevada adelante por la Comisaría Sexta, bajo las directivas de los fiscales Daniela Montangie y Mario Figueroa. Pero el procedimiento tuvo un giro inesperado: en su domicilio, ubicado en calle Saavedra y cortada Rívoli, la Policía halló 112 bochas de cocaína, equivalentes a unos 600 gramos, presuntamente listas para abastecer distintas bocas de expendio en Concordia y la región.
La caída de Trinidad representa un golpe significativo al circuito narco local. Aunque su nombre aparecía con frecuencia en investigaciones por drogas, nunca antes había sido vinculado directamente con estupefacientes. En ocasiones anteriores, allegados suyos se habían hecho responsables de la droga hallada, evitando así su implicación directa.
Un prontuario extenso y una historia de evasión judicial
Los antecedentes penales de Gustavo Trinidad se remontan al año 2000, con múltiples causas por robo calificado y robos simples en jurisdicción de la Comisaría Segunda. En 2019, fue investigado en la causa que desarticuló el clan narco-familiar liderado por Néstor Francia Brun, donde también fueron implicados su hermano Diego Trinidad y otros allegados. En ese proceso, Gustavo fue condenado en 2022 a tres años de prisión condicional por lavado de activos.
A pesar de los reiterados allanamientos, como el de septiembre de 2023 y el operativo de mayo de 2025, nunca se lo había podido incriminar directamente. En cada ocasión, otros miembros del clan —como su hijo Franco, su hermano Diego, o allegados como Daniel Gustavo Luna— asumían la responsabilidad por la droga encontrada.
Una detención que cambia el tablero
Esta vez, las pruebas lo ubican como jefe operativo del clan Trinidad, con droga fraccionada en su poder, sin intermediarios ni encubrimientos. Las 112 bochas compactas de aproximadamente 5 gramos cada una fueron encontradas en su domicilio, lo que permite vincularlo directamente con el delito de tenencia con fines de comercialización.
