En los últimos seis meses, más de 2.200 miembros de las Fuerzas Armadas y de seguridad federales han solicitado su baja voluntaria, según fuentes oficiales. El motivo principal: la precariedad salarial y la falta de mejoras sustanciales en las condiciones laborales.
La cifra incluye personal del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y fuerzas de seguridad como Gendarmería Nacional y Prefectura Naval. Desde diversos sectores, se advierte que este éxodo podría afectar la operatividad y despliegue territorial de las fuerzas, especialmente en áreas sensibles vinculadas al narcotráfico, fronteras y zonas de conflicto social.
“El salario no alcanza para cubrir necesidades básicas, y la carga laboral no tiene contraprestación acorde”, afirman representantes sindicales del sector.
⚖️ En este contexto, distintas organizaciones exigen al gobierno una revisión urgente de los sueldos y beneficios, señalando que la inflación y el retraso presupuestario han impactado gravemente al personal de uniforme.
Analistas advierten que esta tendencia podría intensificarse si no se adoptan medidas concretas de recomposición salarial y profesionalización, afectando no sólo el poder operativo sino también la confianza institucional.
