El intento de hurto ocurrido en la empresa de transporte MOSTTO, ubicada sobre Avenida Hermanos Kennedy, kilómetro 4 ½ de La Paz, no es un hecho aislado. Dos jóvenes oriundos de Goya, Corrientes, fueron aprehendidos en flagrancia tras ser sorprendidos revisando vehículos estacionados. Uno de ellos llevaba entre sus prendas una billetera con dinero y documentación que había sido sustraída minutos antes del interior de un camión. La intervención fue posible gracias al aviso oportuno de vecinos del barrio Autódromo, que alertaron a la policía.
Este episodio pone en evidencia dos cosas. Por un lado, la persistencia de hechos delictivos que afectan a trabajadores, empresas y ciudadanos comunes. Por otro, el valor de la participación comunitaria como herramienta para enfrentar la inseguridad. Sin el llamado de los vecinos, el delito habría pasado desapercibido. Sin la respuesta rápida de la policía, los responsables no habrían sido detenidos.
La inseguridad no se combate solo con patrulleros. Se enfrenta con presencia estatal, con justicia que actúe con celeridad, y con una comunidad que no se resigna. La paz social no se construye desde el silencio, sino desde el compromiso colectivo.
Este hecho debe servir como llamado de atención para reforzar los controles en zonas industriales, mejorar la coordinación entre fuerzas de seguridad y fortalecer los vínculos entre vecinos y autoridades. Porque cuando la ciudadanía se involucra, el delito pierde terreno.
