La propuesta del candidato a senador nacional por La Libertad Avanza (ALLA), Joaquín Benegas Lynch, de avanzar con la privatización de Enersa y el complejo hidroeléctrico binacional Salto Grande generó un inmediato rechazo desde distintos sectores del peronismo entrerriano.
Guillermo Michel, candidato a diputado por el Frente Entre Ríos, cuestionó la lógica detrás de la iniciativa: “¿Cuál sería el argumento político y/o económico para privatizar una empresa que ganó en su último balance $42.000 millones y pagó casi $16.000 millones de Impuesto a las Ganancias?”, escribió en su cuenta de X.
Enrique Cresto, diputado provincial de Más por Entre Ríos, también se pronunció: “La energía, para él, debe ser un negocio privado. Nosotros decimos lo contrario: la energía es un derecho y un recurso estratégico”.
Marcelo Casaretto, ex diputado nacional por el Frente de Todos, advirtió que Salto Grande es un ente binacional con Uruguay, protegido por tratados internacionales, lo que vuelve inviable cualquier intento de privatización sin acuerdo bilateral. “Enersa da ganancias y Salto Grande no se puede tocar sin consenso internacional”, señaló, convocando a votar por el Frente Fuerza Entre Ríos para frenar estas políticas.
Las declaraciones de Benegas Lynch, quien afirmó que “cualquier empresa estatal debería privatizarse” y que “el Estado es ineficiente naturalmente”, reavivaron el debate sobre el rol del Estado en la gestión de servicios estratégicos. Mientras tanto, trabajadores de Salto Grande también se manifestaron en contra, reivindicando el carácter público, eficiente y comunitario del organismo.
La polémica se instala en plena campaña legislativa, con la energía como eje de disputa entre modelos de gestión y visiones de país.
