La fiesta popular volvió a brillar en una nueva noche de corso, con la presencia del gobernador Rogelio Frigerio, quien destacó el crecimiento sostenido del evento y su aporte al turismo de eventos en la provincia. Su mirada pone en relieve cómo las celebraciones locales, además de ser espacios de encuentro cultural, se convierten en motores de desarrollo económico y atracción de visitantes.
La intendenta local, por su parte, subrayó el trabajo comunitario que sostiene la fiesta año tras año. Esa labor silenciosa y constante de vecinos, instituciones y comparsas es la que garantiza que el corso no sea solo espectáculo, sino también un símbolo de identidad compartida.
El brillo de las carrozas, la música y la alegría en las calles son la expresión visible de un esfuerzo colectivo que fortalece la integración social y proyecta a la región como destino turístico. El corso, entonces, no es únicamente una fiesta: es un puente entre tradición, comunidad y desarrollo