El Día de la Democracia en Argentina se celebra cada 10 de diciembre porque recuerda la asunción de Raúl Alfonsín en 1983, tras el fin de la última dictadura militar. Desde entonces, el país lleva 42 años consecutivos de vida democrática, el período más extenso de su historia.

El Día de la Democracia en Argentina se celebra cada 10 de diciembre porque recuerda la asunción de Raúl Alfonsín en 1983, tras el fin de la última dictadura militar. Desde entonces, el país lleva 42 años consecutivos de vida democrática, el período más extenso de su historia.

 

 

El 10 de diciembre de 1983 marcó el retorno definitivo de la democracia en Argentina.
Ese día, Raúl Alfonsín, candidato de la Unión Cívica Radical, asumió la presidencia luego de ganar las elecciones de octubre con el 51,75% de los votos.
Con su jura en el Congreso, se cerró el ciclo de casi ocho años de dictadura cívico-militar (1976-1983), conocido como el Proceso de Reorganización Nacional, que dejó miles de desaparecidos y un profundo deterioro social y económico.

Quién “hizo” la democracia
La figura central es Raúl Alfonsín, considerado el “padre de la democracia moderna” en Argentina.
Su gobierno impulsó el Juicio a las Juntas Militares, un hecho histórico que colocó al país como pionero en juzgar crímenes de lesa humanidad.
Alfonsín simboliza el inicio de una etapa de Estado de derecho, libertades civiles y elecciones libres.

Desde qué año y cuántos años llevamos
La democracia argentina se restauró en 1983.
Hoy, diciembre de 2025, se cumplen 42 años ininterrumpidos de régimen democrático.
Es el período más largo de continuidad institucional en la historia del país, superando los ciclos previos que fueron interrumpidos por golpes militares.

Reconocimiento oficial
El Congreso sancionó en 2007 la Ley N.º 26.323, que declaró el 10 de diciembre como el Día de la Restauración de la Democracia.
La fecha coincide con el Día Internacional de los Derechos Humanos, reforzando el vínculo entre democracia y respeto a las libertades fundamentales.

Significado actual
El festejo es un recordatorio de que la democracia no es un hecho dado, sino una conquista colectiva que debe cuidarse.
Cada 10 de diciembre se realizan actos oficiales, marchas y actividades culturales que celebran la vigencia de las instituciones y los derechos ciudadanos.
Es también un día de reflexión sobre los desafíos pendientes: desigualdad, transparencia institucional y participación ciudadana.

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