El “economista con y sin dinero” y el abismo argentino

El “economista con y sin dinero” y el abismo argentino

Editorial por Ariel Sanchez
Javier Milei se autodefine como “economista con y sin dinero”. La frase, que busca instalar una imagen de independencia y autenticidad, en realidad desnuda una contradicción peligrosa: un presidente que se presenta como técnico infalible mientras conduce a la Argentina hacia un abismo social y económico.
El problema no es la autopercepción de Milei, sino las consecuencias de sus políticas. Bajo el argumento de que la economía debe liberarse de regulaciones y que el Estado es un enemigo, se han aplicado medidas que profundizan la desigualdad, deterioran el poder adquisitivo y debilitan las instituciones que deberían proteger a los más vulnerables.
La inflación, lejos de ser controlada, se convierte en un flagelo cotidiano. Los salarios pierden valor, los jubilados ven reducidos sus ingresos, y los servicios básicos se encarecen. Mientras tanto, el discurso oficial insiste en que el ajuste es el único camino, aunque ese ajuste se traduzca en hambre y desesperanza.
El Milei “economista con dinero” parece hablarle a los mercados, a los acreedores externos, a quienes celebran la apertura indiscriminada y la desregulación. El Milei “economista sin dinero” se presenta como un hombre común, pero sus decisiones golpean justamente a quienes menos tienen. Esa dualidad no es un gesto de honestidad, sino una estrategia discursiva que oculta la crudeza de un modelo excluyente.
La Argentina no necesita un presidente que se autoproclame economista en todas las circunstancias. Necesita un liderazgo que entienda que la economía no es un laboratorio de experimentos ideológicos, sino la vida concreta de millones de personas. Cada medida que se toma repercute en la mesa de los trabajadores, en la salud de los jubilados, en la educación de los jóvenes.
El riesgo es claro: si el rumbo no cambia, el país se encamina hacia un abismo social donde la pobreza se multiplica y la confianza en las instituciones se derrumba. Milei podrá seguir repitiendo que es economista con y sin dinero, pero lo que la sociedad percibe es que gobierna sin sensibilidad y sin responsabilidad.
Desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, El economista con o sin dinero ha pedido prestado alrededor de US$41.130 millones, principalmente a organismos internacionales y bancos privados, lo que incrementó la deuda externa y consolidó un modelo de financiamiento basado en endeudamiento y recortes internos.

Principales préstamos y endeudamiento bajo Milei
2023 – Inicio de gestión: Se retomaron negociaciones con el FMI y se mantuvo el esquema de pagos de la reestructuración de 2020.
2024: Se avanzó con operaciones de repo (créditos con garantía de bonos) y depósitos internacionales para reforzar reservas del Banco Central.
2025:
Tres nuevos préstamos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) por US$1.500 millones.
Refinanciamiento de deuda con el Banco Internacional de Pagos (BIS), tras cancelar parte del swap con el Tesoro de Estados Unidos.
Endeudamiento adicional con bancos internacionales por US$3.000 millones para afrontar vencimientos inmediatos.
2026 – Primer trimestre:
Vencimientos por US$4.200 millones en bonos soberanos emitidos en 2020, que se cubrieron con nuevos préstamos.
Proyección de compromisos anuales superiores a US$12.000 millones entre capital e intereses.

Impacto en la deuda
Total pedido desde diciembre de 2023: US$41.130 millones.
Deuda con organismos internacionales: Creció en US$20.000 millones, incluyendo casi US$15.000 millones con el FMI.
Deuda en dólares del BCRA: Aumentó en US$15.000 millones por repos, swap con EE.UU. y otros instrumentos.
Relación deuda/PBI: Subió al 40,4% del PBI, frente al 36% heredado en 2023.

El Milei que se autoproclama “economista con y sin dinero” en realidad ha endeudado a la Argentina en más de US$41.000 millones desde que asumió. El relato del déficit cero y del ajuste se sostiene con deuda externa, mientras en el plano interno se aplican recortes en obra pública, subsidios y programas sociales.
La inflación que se celebra en torno al 2,8% mensual no repercute en la mesa de los argentinos, porque los precios de alimentos, medicamentos y servicios básicos siguen subiendo. El sacrificio cotidiano de millones no se traduce en mejoras visibles.
El Milei “con dinero” habla a los mercados y celebra las líneas de crédito; el Milei “sin dinero” se presenta como un hombre común, aunque sus decisiones golpean a quienes menos tienen. Esa dualidad no es honestidad, es estrategia discursiva que oculta un modelo excluyente.

Conclusión: Desde 2023, Milei ha pedido más de US$41.000 millones en préstamos, incrementando la deuda externa y aplicando recortes internos que no alivian el esfuerzo de los argentinos. El plan económico prioriza a los acreedores externos por encima de la dignidad interna.

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