En el mes de abril, el precio del pan ha experimentado un aumento significativo del 12%, impactando directamente en los hogares argentinos. Este incremento se atribuye a la subida de los costos de producción, que incluyen materias primas como la harina, combustibles, insumos y tarifas de servicios públicos.
En la Ciudad de Buenos Aires, el kilo de pan ya supera los $4.000, mientras que en el Conurbano bonaerense oscila entre $2.500 y $3.300. Según Martín Pinto, presidente del Centro de Panaderos de Merlo, la situación se ha vuelto insostenible para muchas panaderías, que enfrentan el riesgo de cierre y pérdida de empleos.
Además, el aumento en el precio del pan ejerce presión sobre la inflación, que ya muestra signos de aceleración en el rubro de alimentos y bebidas. Este escenario plantea desafíos para el gobierno, que busca controlar la inflación y evitar que productos básicos como el pan se conviertan en un lujo para los consumidores.
