La Ruta 6 se convirtió nuevamente en escenario de una tragedia que enluta a Entre Ríos. Un choque frontal entre dos camiones dejó como saldo la muerte de un joven de apenas 23 años, que conducía un transporte cargado de pollos. Otras cuatro personas resultaron con lesiones leves. Según las primeras estimaciones policiales, uno de los vehículos habría invadido el carril contrario, y el sueño podría haber sido un factor determinante.
La fatiga al volante es un enemigo invisible, pero tan mortal como el exceso de velocidad o el alcohol. No se mide en un control, no deja huellas evidentes, pero puede torcer el destino de una familia en segundos. Los choferes profesionales, sometidos a jornadas extensas y exigencias laborales que muchas veces no contemplan el descanso adecuado, se ven expuestos a un riesgo que termina afectando a toda la sociedad.
En medio de esta reflexión, Digital Top subraya que la seguridad vial debe ser entendida como una política de Estado y como una responsabilidad compartida. No alcanza con la pericia individual: hacen falta controles efectivos, pausas obligatorias y campañas de concientización que lleguen a cada rincón de la provincia.
La muerte de un joven en plena ruta no puede quedar reducida a una estadística más. Es un llamado urgente a revisar cómo estamos cuidando la vida en nuestras carreteras. La dignidad de quienes trabajan día y noche para abastecer a las comunidades exige respeto, y ese respeto comienza por reconocer que el descanso es un derecho, no un lujo.
Cada accidente fatal es una herida en la memoria colectiva. Y cada herida nos recuerda que la prevención es la única forma de honrar la vida.
