La Secretaría de Energía de la Nación informó que el despacho total de combustibles en Entre Ríos alcanzó los 49.905 metros cúbicos en julio, lo que representa una caída interanual del 4,7%. El dato coloca a la provincia dentro del grupo mayoritario de jurisdicciones que registraron retrocesos en la demanda.
El informe detalla que, si bien el gasoil mostró mayor estabilidad, la fuerte contracción en las naftas fue el factor determinante que arrastró hacia abajo el resultado global. Este comportamiento refleja un cambio en los patrones de consumo, donde la demanda vinculada al transporte de cargas y actividades productivas se mantiene más firme, mientras que el consumo particular y urbano acusa el impacto de la coyuntura económica.
La caída en las ventas de naftas puede interpretarse como un indicador del menor poder adquisitivo de los hogares, que ajustan gastos en movilidad y transporte privado. En contraste, el gasoil conserva cierta regularidad por su relación directa con la producción agrícola, el transporte de mercaderías y la logística regional.
El retroceso en el consumo de combustibles no solo afecta a las estaciones de servicio y a la cadena de distribución, sino que también constituye un termómetro de la actividad económica provincial. Menos ventas implican menos circulación, menos viajes y, en definitiva, un menor dinamismo en sectores clave como el comercio y el turismo.
La tendencia obliga a los actores económicos y al propio Estado provincial a replantear estrategias de estímulo, ya que el consumo energético es un insumo básico para sostener la producción y la movilidad social.
