La nueva actividad eruptiva del Etna, el volcán activo más alto de Europa, volvió a alterar la rutina de la isla italiana de Sicilia. Este domingo, las autoridades ordenaron el cierre parcial del espacio aéreo debido a la intensa emisión de ceniza volcánica, lo que obligó a suspender los vuelos con destino al aeropuerto de Catania.
La Sociedad Gestora del Aeródromo (SAC) informó que la medida afecta al sector aéreo situado al sur del volcán y se mantendrá hasta las 19:00 (hora local), mientras las aeronaves en tierra continúan operando en salidas controladas.
Según el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), la emisión de ceniza comenzó a las 07:45 y se intensificó una hora después, generando una columna de más de 1,5 kilómetros de altura. Los modelos meteorológicos prevén que la nube se desplace hacia el sur durante las próximas horas, afectando parcialmente la visibilidad y la seguridad aérea.
El Etna, que inició su proceso eruptivo el pasado 26 de junio, había detenido los flujos de lava el 4 de julio, pero esta nueva actividad reactivó las alertas. En los días previos, se detectó un pequeño flujo de lava que avanzó apenas un centenar de metros antes de detenerse.
La SAC recomendó a los pasajeros verificar el estado de sus vuelos antes de dirigirse al aeropuerto, mientras las autoridades italianas mantienen el nivel de vigilancia elevado sobre el volcán.
La erupción del Etna, símbolo de la fuerza natural del Mediterráneo, vuelve a recordar la fragilidad de las rutas aéreas frente al poder de la tierra. Sicilia, una vez más, observa cómo su gigante de fuego impone respeto y pausa en el cielo europeo.
