La Unión Cívica Radical (UCR) atraviesa una profunda crisis de identidad y liderazgo, marcada por divisiones internas y disputas sobre el grado de acercamiento al gobierno de Javier Milei. En este contexto, el abogado y empresario Gastón Manes, hermano del diputado nacional Facundo Manes, presentó su renuncia a la presidencia de la Convención Nacional de la UCR, el órgano encargado de definir las alianzas electorales y la estrategia política del partido.
Una renuncia con fuertes críticas
A través de una carta dirigida al presidente de la UCR, Martín Lousteau, Manes explicó los motivos de su decisión, señalando que el partido ha perdido su identidad y cohesión doctrinaria. «No tomo esta decisión con liviandad ni despecho. La tomo con la serenidad que da el camino andado, y con la tristeza lúcida, también, de comprobar que aquello por lo que trabajamos con convicción y esperanza, una UCR con voz nacional, pensamiento orgánico e identidad común, ha ido cediendo, lenta pero firmemente, frente a una realidad que avanza en dirección opuesta», expresó en su misiva.
El dirigente radical lamentó que la UCR haya pasado de ser un partido de ideas a una «confederación de posturas provinciales», donde cada sector prioriza sus urgencias locales sin una estrategia nacional clara.
División interna y acercamiento a Milei
La renuncia de Manes se produce en un momento de fractura interna dentro del radicalismo. Mientras algunos sectores buscan mantener la autonomía del partido, otros han optado por colaborar con el gobierno de Milei. Esta tensión se ha reflejado en la falta de consenso sobre temas clave, como el veto presidencial a la ley de financiamiento universitario y el rechazo a la mejora de los haberes jubilatorios.
El propio Facundo Manes ha tomado distancia de la conducción de Lousteau y prepara el lanzamiento de un nuevo movimiento político por fuera de la UCR, con el objetivo de recuperar la identidad histórica del partido y ofrecer una alternativa al oficialismo.
¿Qué sigue para la UCR?
La salida de Gastón Manes deja un vacío en la Convención Nacional y profundiza la incertidumbre sobre el futuro del partido. La falta de liderazgo claro y la fragmentación interna podrían afectar la capacidad de la UCR para competir en las próximas elecciones legislativas.
Por ahora, la dirigencia radical deberá definir si mantiene su independencia o si avanza en acuerdos con La Libertad Avanza, en un escenario político cada vez más polarizado.
