La imponente Garganta del Diablo, principal atractivo de las Cataratas del Iguazú, fue cerrada este miércoles debido a la crecida del río. La decisión, tomada por las autoridades del Parque Nacional Iguazú, busca resguardar la seguridad de los visitantes mientras equipos técnicos monitorean la evolución del caudal.
El fenómeno hidrológico, que suele intensificarse en épocas de lluvias, generó un aumento significativo en el nivel del agua y en la fuerza de las corrientes, lo que vuelve riesgoso el acceso a las pasarelas que conducen al balcón panorámico.
A pesar de la restricción, los paseos Superior e Inferior continúan habilitados, permitiendo que los turistas disfruten de la experiencia de las cataratas desde otros sectores. La reapertura de la Garganta dependerá de nuevas evaluaciones de seguridad y del comportamiento del río en los próximos días.
El cierre temporal recuerda la fragilidad de los ecosistemas frente a fenómenos naturales y la necesidad de priorizar la prevención. Las Cataratas del Iguazú, Patrimonio Mundial de la Humanidad, reciben millones de visitantes cada año, y garantizar su conservación junto con la seguridad de quienes las recorren es un desafío constante para las autoridades.

