Este martes el Indec difundirá el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a enero, el primer dato oficial de inflación de 2026. La expectativa está marcada por las estimaciones privadas y oficiales que ubican la suba de precios en torno al 2,4%–2,7%, con alimentos y bebidas como principales motores del aumento.
La publicación llega en un contexto de fuerte controversia: la salida de Marco Lavagna del organismo, las diferencias con el Gobierno sobre la metodología y la decisión de postergar la actualización de la fórmula del IPC que debía incorporar nuevos ponderadores.
En Digital Top, la noticia refleja cómo la inflación sigue siendo el termómetro más sensible de la economía argentina. Aunque el dato mostraría una leve desaceleración respecto al 2,8% de diciembre, se mantiene por encima del 2% mensual, un piso que el Gobierno no logra perforar desde septiembre de 2025.
El resultado de enero marcará el pulso del arranque del año y será clave para evaluar la credibilidad del Indec en medio de la polémica metodológica. La sociedad espera certezas, mientras los analistas advierten que la inflación interanual podría ubicarse en torno al 22% hacia fin de año, si no se logra un cambio de tendencia.
Más allá de las cifras, lo que está en juego es la confianza pública en las estadísticas oficiales y la capacidad del Estado de ofrecer un diagnóstico transparente sobre la economía. El dato de enero será, sin dudas, un punto de partida para medir la consistencia de la política económica en 2026.
