Las principales petroleras del país se preparan para aplicar un aumento del 5% en los precios de la nafta y el gasoil en los próximos días, posiblemente durante la semana entrante. La medida responde al fuerte incremento del precio internacional del petróleo, impulsado por el estallido del conflicto bélico entre Israel e Irán, que elevó el valor del barril Brent en más de un 20%.
Según fuentes del sector, los precios locales presentan un atraso de entre el 15% y el 18% respecto a los costos internacionales, lo que llevó a las compañías a plantear una actualización gradual para evitar un impacto más brusco en el mercado.
El Gobierno nacional, que venía celebrando una desaceleración de la inflación —con un índice del 1,5% en mayo—, ahora enfrenta un nuevo desafío: cada 10% de suba en los combustibles impacta en 0,42 puntos porcentuales en el IPC, por lo que este aumento del 5% podría sumar alrededor de 0,21 puntos.
Mientras tanto, YPF evalúa estrategias diferenciadas, como descuentos nocturnos en estaciones seleccionadas, para mitigar el impacto en los consumidores. Sin embargo, el resto de las petroleras privadas, como Shell y Axion, ya anticiparon que avanzarán con los ajustes.
El nuevo escenario internacional no solo complica el sendero de desinflación, sino que también reaviva el debate sobre la política energética y la dependencia de los precios globales. En paralelo, el alza del crudo podría mejorar la balanza comercial energética del país, gracias al crecimiento de las exportaciones desde Vaca Muerta.
