La revisión salarial de noviembre para los Empleados de Comercio terminó en un callejón sin salida. No hubo acuerdo, no hubo bono extraordinario, no hubo suma adicional. El resultado es que diciembre se liquidará con el esquema vigente desde junio: un incremento del 6% y una suma fija no remunerativa de $40.000. En un contexto de inflación persistente y pérdida de poder adquisitivo, la noticia golpea de lleno a uno de los sectores más numerosos de la economía argentina.
El gremio de Comercio, que representa a más de un millón de trabajadores, esperaba que la revisión salarial de fin de año corrigiera el atraso acumulado. Sin embargo, la falta de consenso entre las cámaras empresarias y el sindicato dejó congelados los sueldos por categoría. La consecuencia es clara: los salarios reales continúan erosionándose, mientras los precios de bienes y servicios siguen escalando.
Claves de la situación:
Esquema vigente: aumento del 6% sobre los básicos de junio + suma fija de $40.000 no remunerativa.
Sin bono de fin de año: los trabajadores no recibirán compensación extraordinaria en diciembre.
Impacto inflacionario: el poder de compra se deteriora, especialmente en rubros esenciales como alimentos y transporte.
Categorías congeladas: los sueldos se mantienen en los valores pactados meses atrás, sin actualización acorde a la inflación acumulada.
La ironía es que, mientras se habla de “revisión salarial”, lo que se revisa es la paciencia de los trabajadores. La revisión se convirtió en un trámite vacío, sin resultados concretos. El salario mínimo de un empleado de comercio, que debería garantizar un piso de dignidad, se transforma en un número insuficiente frente a la canasta básica.
El conflicto expone una fractura más amplia: el modelo de paritarias escalonadas pierde eficacia cuando la inflación supera cualquier previsión. Los acuerdos firmados meses atrás quedan rápidamente desactualizados, y la falta de revisión efectiva convierte a los trabajadores en rehenes de un sistema que no logra protegerlos.
En definitiva, la ausencia de acuerdo en noviembre no es solo un problema gremial. Es un síntoma de la crisis económica que atraviesa el país: salarios que no alcanzan, negociaciones que se estancan y un Estado que mira desde la tribuna. Los Empleados de Comercio, que sostienen con su trabajo el movimiento cotidiano de la economía, quedan atrapados en la paradoja de ser esenciales pero mal remunerados.
