En la Municipalidad de La Paz, Entre Ríos, se vive lo que muchos definen como un verdadero festival de contratos selectivos. Mientras gran parte del personal municipal recibió apenas un 3% de aumento, el intendente Walter Reginaldo Martín aprobó —por decreto— la asignación de un 50% extra en concepto de Responsabilidad Funcional para una agente específica: Natalia Soledad Cardozo, nombrada como Secretaria y Prensa Privada de la Presidencia Municipal. Todo esto, a pesar de que el municipio ya cuenta con una oficina de prensa institucional.
Pero lo que enciende aún más el malestar colectivo no es solo el favoritismo evidente, sino la contradicción del discurso oficial. En paralelo a estas designaciones selectivas, se dieron de baja contratos, dejando a trabajadores sin ingresos ni explicación clara. Y cuando estas personas vuelven a solicitar empleo, la respuesta siempre es la misma: “no hay plata”.
️ Se repite también el argumento de que “no hay plata” para ejecutar obras públicas. Sin embargo, **la ciudadanía observa con indignación que ciertos contratos superan los dos millones de pesos, beneficiando a personas cercanas al poder, mientras la mayoría de los empleados lucha por llegar a fin de mes.
Mientras los trabajadores de base reciben porcentajes que no alcanzan ni a cubrir la inflación, desde el despacho del intendente se formalizan aumentos discrecionales y funciones superpuestas, sin criterio equitativo ni transparencia.
¿Dónde está la equidad? ¿Qué mensaje se les da a los cientos de trabajadores que sostienen los servicios municipales día a día? ¿Cómo se puede sostener la confianza institucional en un contexto donde la balanza siempre se inclina hacia los protegidos?
La gestión de Walter Martín, activa en actos públicos y redes sociales, debería recordar que la verdadera imagen de gobierno no se construye con fotos ni discursos repetidos, sino con políticas justas, coherentes y solidarias con quienes ponen el cuerpo cada día para que La Paz funcione.
Porque cuando el poder privilegia a unos pocos y deja atrás al resto, lo que se quiebra no es solo el equilibrio presupuestario: es la dignidad de quienes esperan ser reconocidos por su trabajo honesto.
