En marzo, los salarios privados volvieron a perder frente a la inflación, marcando su segunda caída consecutiva. Según el Índice de Salarios Registrados, los ingresos de los trabajadores aumentaron solo un 2,2% en el mes, mientras que la inflación trepó al 3,7%, lo que representó una pérdida en términos reales.
Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, el deterioro del poder adquisitivo de los salarios ha sido una constante. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2025, el índice acumuló una caída del 6,02% en términos reales, reflejando el impacto del ajuste económico y la inflación sobre los ingresos de los trabajadores registrados.
Este fenómeno se da en un contexto de alta volatilidad económica, marcado por medidas de ajuste fiscal y una política monetaria orientada a contener la inflación, pero con efectos colaterales en el mercado laboral. A pesar de algunos signos de estabilización en los precios, la pérdida de poder adquisitivo sigue afectando a los trabajadores formales, que ven disminuido su ingreso en relación con el costo de vida.
