El Senado de la Nación vuelve a quedar en el centro del debate público tras confirmarse un nuevo incremento salarial que llevará las dietas de sus integrantes a $13.115.760 brutos en diciembre. El aumento deriva de la paritaria de los trabajadores legislativos y del mecanismo de “enganche” aprobado en 2024, que vincula automáticamente las subas del personal del Congreso con las remuneraciones de los legisladores.
La medida, que se aplica de manera automática, refleja el impacto de la actualización salarial acordada por la Asociación del Personal Legislativo (APL) y la Secretaría Administrativa del Senado. De esta forma, los senadores nacionales verán incrementados sus ingresos en un contexto económico marcado por la recesión y la pérdida de poder adquisitivo de la mayoría de los trabajadores argentinos.
El esquema de “enganche” fue aprobado en abril de 2024 y establece que cada aumento otorgado al personal legislativo se replica en las dietas de los senadores y diputados. Con la última actualización, el sueldo bruto de un senador nacional superará los $13 millones, mientras que el neto —tras descuentos— rondará los $8,9 millones mensuales.
La noticia generó reacciones inmediatas en distintos sectores políticos y sociales, que cuestionan la falta de transparencia y la distancia entre los ingresos de la clase política y los salarios promedio del país. En contraste, desde el ámbito legislativo se argumenta que el mecanismo busca mantener la proporcionalidad entre las escalas salariales internas del Congreso.
Más allá de las justificaciones técnicas, el aumento vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los privilegios y la austeridad en la política argentina, especialmente en un momento donde la inflación y la caída del consumo golpean con fuerza a la población.
El cierre del año legislativo se dará, así, con un nuevo capítulo en la discusión sobre los sueldos de los representantes nacionales y la necesidad de revisar los mecanismos automáticos que los benefician.
