El quinto mes del año dejó una marca preocupante en el clima entrerriano. Un informe de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos reveló que mayo 2026 fue uno de los meses más secos de las últimas décadas, con precipitaciones que se ubicaron casi 60% por debajo de los valores normales. El déficit hídrico se extendió a gran parte de la provincia y se combinó con una elevada frecuencia de heladas agronómicas, generando un escenario complejo para la producción agrícola.
La falta de lluvias impactó directamente en los cultivos de invierno y en la preparación de los suelos para la próxima campaña. Los productores advierten que la escasez de agua compromete la germinación y el desarrollo inicial de los lotes, mientras que las heladas tempranas intensifican el riesgo de pérdidas. El informe señala que las temperaturas mínimas registradas en las últimas semanas superaron los promedios históricos, afectando especialmente a las zonas del centro y norte entrerriano.
El déficit hídrico de mayo se suma a una tendencia que preocupa: la irregularidad de las precipitaciones en los últimos años y la creciente exposición de la región a fenómenos extremos. La combinación de sequías prolongadas y heladas fuera de época obliga a replantear estrategias de manejo y a reforzar la planificación de riego, donde la infraestructura sigue siendo insuficiente.
La Bolsa de Cereales advierte que, de persistir este escenario, la campaña agrícola podría enfrentar rendimientos por debajo de lo esperado, con consecuencias económicas para miles de productores y para la economía provincial en su conjunto. La falta de agua no solo afecta la agricultura, sino también la ganadería, el abastecimiento de agua potable y la generación de energía hidroeléctrica.
El informe de mayo es un llamado de atención: Entre Ríos necesita políticas de adaptación al cambio climático más firmes, inversiones en infraestructura hídrica y un sistema de alerta temprana que permita anticipar los impactos de fenómenos extremos. El déficit del 60% en las lluvias y la frecuencia de heladas agronómicas no son solo datos estadísticos: son señales de un futuro que exige respuestas rápidas y coordinadas.
En definitiva, mayo dejó en claro que el clima se ha convertido en un factor de riesgo permanente para la provincia. La sequía y las heladas son hoy los principales enemigos de la producción, y su impacto trasciende lo rural para convertirse en un problema social y económico de alcance provincial.
