El gobierno de Javier Milei atraviesa su semana más turbulenta desde que asumió. Las internas libertarias, los audios que involucran a su círculo íntimo en presuntas coimas, y una seguidilla de derrotas legislativas han encendido todas las alarmas en Casa Rosada. En medio de este vendaval, el presidente mide el impacto electoral de los escándalos que amenazan con corroer su narrativa de lucha contra “la casta”.
La denuncia que sacude a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) no es menor. Diego Spagnuolo, exdirector del organismo y exabogado personal de Milei, aparece en grabaciones que sugieren pedidos de coimas y sobreprecios en compras estatales. Lo más explosivo: los audios mencionan a Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem, dos piezas clave del engranaje libertario. Aunque desde el Gobierno intentan minimizar el impacto —“la gente vota con el bolsillo”, deslizó un funcionario—, el daño simbólico es profundo. La bandera anticorrupción, uno de los pilares discursivos del oficialismo, se ve manchada por sospechas que aún no tienen respuesta clara.
A esto se suman las derrotas en el Congreso. En apenas dos días, Milei vio cómo se rechazaban vetos presidenciales, se anulaban decretos clave y se aprobaban leyes que contradicen su plan de ajuste. El presidente respondió con furia: calificó al Congreso como “secuestrado por el kirchnerismo” y acusó a los legisladores de votar “estupideces”. Pero más allá del tono, lo que quedó en evidencia es la fragilidad institucional de un gobierno que no logra consolidar mayoría parlamentaria ni blindar su agenda.
En paralelo, las internas dentro de La Libertad Avanza se intensifican. El enfrentamiento entre Santiago Caputo y el clan Menem, las tensiones por el cierre de listas y los carpetazos cruzados muestran que el proyecto libertario no está exento de las prácticas que prometía erradicar.
Con las elecciones legislativas de octubre en el horizonte, Milei enfrenta un dilema: ¿podrá sostener su relato de cambio frente a una realidad que lo contradice? ¿Logrará que la baja de la inflación —su principal logro económico— pese más que los escándalos y las derrotas políticas?
La respuesta está en manos del electorado. Y si algo ha demostrado la política argentina, es que la indignación puede ser tan volátil como la tasa de interés. El desafío para Milei no es solo sobrevivir a la tormenta, sino demostrar que su proyecto tiene cimientos más sólidos que los que hoy tambalean.
