La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, fue duramente cuestionada por su intervención en el operativo internacional que culminó con la detención de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, acusado de liderar una red narco y de estar vinculado al triple femicidio de Florencio Varela.
El operativo, coordinado entre fuerzas de seguridad argentinas y peruanas, se encontraba en una etapa clave cuando Bullrich publicó en redes sociales la detención de Matías Ozorio, mano derecha de Pequeño J. Esta comunicación anticipada alertó al propio Janzen, quien seguía las noticias desde Lima, y obligó a modificar la estrategia de captura.
El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, calificó la acción de Bullrich como “inoportuna” y aseguró que puso en riesgo la detención del principal acusado. Desde la Policía Bonaerense se había solicitado expresamente mantener reserva hasta concretar el arresto, algo que no fue respetado por la ministra.
A pesar del revuelo, Pequeño J fue finalmente detenido en Perú, aunque su extradición a Argentina está demorada por cuestiones judiciales internacionales. El caso generó tensión entre las fuerzas federales y provinciales, y abrió el debate sobre la necesidad de mayor coordinación institucional en operativos sensibles.
La polémica también reavivó críticas sobre el uso político de la seguridad y la exposición mediática de casos judiciales en curso. Mientras tanto, familiares de las víctimas exigen justicia y que el proceso avance sin interferencias.
