El proyecto de Presupuesto 2026, presentado por Javier Milei en cadena nacional, no solo expone las proyecciones económicas del Gobierno, sino que también revela el mapa político que se reconfigura en torno a su aprobación. El discurso presidencial, más moderado que en ocasiones anteriores, buscó instalar el equilibrio fiscal como eje innegociable, pero abrió una grieta entre quienes lo ven como una señal de orden y quienes lo consideran un ajuste encubierto.
Desde La Libertad Avanza, el diputado Santiago Santurio celebró el proyecto como “mucho más que números: es la hoja de ruta para ordenar el país y proyectar un futuro distinto”. José Luis Espert, otro referente oficialista, reforzó el mensaje con tono épico: “El esfuerzo va a valer la pena”.
Sin embargo, la oposición no tardó en reaccionar. Axel Kicillof, gobernador bonaerense, calificó el discurso de Milei como “un disco rayado” y aseguró que “la economía está mucho peor desde que llegó”. En su análisis, el presupuesto no compensa el daño causado por el ajuste a jubilados y trabajadores, y acusó al presidente de haber “vendido espejitos de colores” en campaña.
Desde el Frente de Izquierda, Nicolás del Caño fue más tajante: “El equilibrio fiscal de Milei y el FMI es con el hambre de los jubilados, ajuste a las universidades, personas con discapacidad y todo el pueblo trabajador”. Myriam Bregman, también del FIT, ironizó sobre la puesta en escena del mensaje presidencial y cuestionó la falta de funcionarios acompañando al mandatario.
En el plano institucional, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) rechazó el presupuesto por considerar que “consolida el ajuste sobre el sistema universitario y científico”. Aunque el Gobierno anunció una partida de $4,8 billones para universidades, los rectores reclaman $7,3 billones para garantizar el funcionamiento básico de las casas de estudio.
Desde las provincias, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, denunció un “desprecio por el federalismo” y acusó al Ejecutivo de retener más de 1.000 millones de dólares que le corresponden a su distrito. “La Rioja no pide limosna, exige lo que le pertenece”, afirmó.
En redes sociales, el mensaje presidencial polarizó aún más la conversación pública. Mientras algunos celebraron el tono moderado y los aumentos en partidas sensibles, otros advirtieron que el equilibrio fiscal se sostiene a costa de los sectores más vulnerables.
El Presupuesto 2026, lejos de ser una simple herramienta contable, se ha convertido en un campo de disputa ideológica y territorial. Su tratamiento en el Congreso promete ser áspero, con gobernadores, rectores y legisladores marcando sus condiciones. En medio de la tensión, Milei apuesta a que el orden fiscal sea la llave del crecimiento. Pero la pregunta que sobrevuela es si ese orden será suficiente para contener el descontento social y político que se acumula en los márgenes.
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