Este sábado, el Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta amarilla por tormentas para gran parte de Entre Ríos, incluyendo los departamentos de Paraná, La Paz, Villaguay, Diamante, Nogoyá, Victoria y Gualeguay. Se prevén lluvias intensas, actividad eléctrica frecuente, ráfagas de viento que podrían superar los 90 km/h y posible caída de granizo.
La advertencia no es menor. En zonas donde el drenaje urbano es deficiente, las calles se inundan con rapidez y los servicios de emergencia llegan tarde, cada tormenta se convierte en una amenaza concreta. Y mientras el cielo se carga de electricidad, la infraestructura sigue sin respuestas.
La alerta amarilla implica riesgo moderado, pero el impacto puede ser alto si no hay prevención. ¿Están preparados los municipios? ¿Hay cuadrillas activas, canales limpios, protocolos de evacuación? ¿O se espera que los vecinos se las arreglen solos, como tantas veces?
En La Paz, por ejemplo, las calles con agua servida ya son criaderos de mosquitos, y ahora se suman las lluvias intensas. ¿Quién responde si el granizo rompe techos precarios o si las ráfagas derriban árboles mal podados? ¿Dónde está el Estado cuando el clima golpea?
La meteorología avisa. El problema no es la tormenta: es la falta de respuesta estructural. Porque cada alerta debería activar no solo un parte técnico, sino una política pública de prevención, asistencia y reparación.
Desde FM TOP 103.3, llamamos a la responsabilidad institucional y comunitaria. Que los vecinos se informen, que las autoridades actúen, y que el clima no sea excusa para el abandono.
