Entre 2003 y 2004, cuatro personas fallecieron a causa del consumo de Yectafer adulterado, entre ellas una joven entrerriana y su bebé. El caso, que marcó un antes y un después en la confianza hacia los medicamentos y en la exigencia de controles sanitarios, vuelve a ocupar la agenda judicial más de veinte años después.
Información que llega a Digital Top: a más de 20 años del caso Yectafer adulterado, hubo condenas e indemnizaciones millonarias para los familiares de las víctimas.
Las recientes condenas y las indemnizaciones otorgadas a los familiares representan un acto de reparación, aunque insuficiente frente al dolor irreparable. La justicia tardía confirma la necesidad de fortalecer los sistemas de control y de garantizar que la salud pública nunca quede expuesta a negligencias o intereses comerciales.
El recuerdo de las víctimas se convierte en un llamado a la responsabilidad institucional: cada medicamento debe ser sinónimo de confianza y seguridad. La memoria de lo ocurrido con Yectafer obliga a que nunca más se repita una tragedia semejante.
