Este viernes 1° de agosto, la Ruta Provincial 7 se convirtió en escenario de una tragedia que sacudió al Gobierno de Neuquén y dejó una herida abierta en la comunidad: Horacio Cofre (53) y Juan Andrés Fuentes (57), empleados estatales del área de Protocolo, murieron tras un choque frontal entre una camioneta oficial y un camión cisterna cargado con fuel oil.
Viajaban rumbo a un acto institucional en el norte neuquino, donde se anunciaría el inicio de una obra de pavimentación. Iban a trabajar. A cumplir con su deber. A representar al Estado. Pero el Estado no los protegió.
El accidente y sus causas
Según la reconstrucción oficial, el camión —perteneciente a la empresa Vesprini Transcont— perdió el control y cruzó de carril, impactando de frente contra la camioneta Renault Trafic. El conductor del camión salió despedido por el parabrisas y sobrevivió. El tercer ocupante de la camioneta fue hospitalizado.
La secretaria de Emergencias, Luciana Ortiz Luna, descartó problemas en la ruta y apuntó a “factores humanos” como causa principal. Pero ¿cuáles son esos factores? ¿Exceso de velocidad? ¿Fatiga? ¿Fallas mecánicas? ¿Presiones laborales? ¿Quién responde?
El duelo oficial y el duelo real
El gobernador Rolando Figueroa, que viajaba en otro vehículo hacia el mismo acto, suspendió el evento y decretó dos días de duelo provincial. En su mensaje, habló de “compañeros comprometidos” y expresó su dolor. Las banderas ondean a media asta. Pero el duelo real no se mide en gestos protocolares. Se mide en preguntas sin respuesta.
¿Quién controla las condiciones de los vehículos oficiales? ¿Qué protocolos existen para el transporte de personal en rutas con carga peligrosa? ¿Qué responsabilidad tiene el Estado cuando sus trabajadores mueren en servicio?
Carga peligrosa, silencio institucional
El camión transportaba fuel oil, una sustancia altamente inflamable. Se activó un protocolo de evacuación en un radio de 800 metros. La ruta quedó bloqueada durante horas. Más de dos kilómetros de vehículos detenidos. El riesgo químico fue contenido. Pero el riesgo político sigue latente.
Porque esta tragedia no es solo vial. Es institucional. Es estructural. Es el resultado de un sistema que muchas veces prioriza el acto antes que el trayecto, la foto antes que la seguridad, el anuncio antes que la prevención.
Cofre y Fuentes: nombres que no deben perderse en el archivo
Horacio Cofre era sonidista. Juan Andrés Fuentes, chofer. Gente de trabajo. Gente que hace que el Estado funcione, aunque no aparezcan en los discursos. A Cofre le faltaban dos meses para jubilarse. A Fuentes, una jornada más para cumplir con su deber.
Hoy sus nombres circulan en los medios. Mañana, quizás, en una placa conmemorativa. Pero si el Estado no transforma esta tragedia en política pública, en revisión de protocolos, en exigencia de responsabilidad, entonces la muerte habrá sido doblemente injusta.
