El pato Juan, la florería y la familia interespecie: cuando el afecto desafía la norma

El pato Juan, la florería y la familia interespecie: cuando el afecto desafía la norma

Un conflicto urbano que ya tiene abogado, miles de firmas y una causa por dignidad animal
Lo que comenzó como una escena pintoresca en la peatonal mendocina terminó convertido en un caso legal con repercusiones nacionales. Juan, el pato que durante siete meses acompañó a Margarita Flores en su florería de San Martín y Garibaldi, fue retirado por orden municipal tras una denuncia por presunta agresión a una mascota. Pero lejos de apagarse, el conflicto creció: hoy el ave tiene abogado defensor, más de 8.000 firmas de apoyo y una causa que interpela el concepto de familia interespecie.
La Municipalidad de Mendoza argumentó que el centro urbano no es lugar para un pato, citando razones de seguridad, tenencia responsable y uso adecuado del espacio público. Sin embargo, la comunidad respondió con afecto y movilización. Vecinos, turistas y comerciantes comenzaron a firmar cuadernos pidiendo que Juan vuelva al “kilómetro cero”, donde se había convertido en una figura entrañable.
⚖️ Una defensa con fundamentos éticos y jurídicos
El abogado Oscar Mellado, especialista en derecho animal, asumió la representación legal del pato Juan. En sus declaraciones, Mellado sostuvo que el animal es un “ser sintiente” y, por lo tanto, un “sujeto de derechos” y “persona no humana”. Su estrategia se basa en el respeto a la familia interespecie, un concepto que reconoce vínculos afectivos entre humanos y animales como equivalentes a los de las familias tradicionales.

El letrado presentó un recurso de revocatoria ante la Municipalidad, buscando revertir la medida y permitir el regreso del pato al centro. Entre las propuestas figura la creación de un espacio seguro —como un corralito— que permita conciliar la presencia del animal con las normas urbanas.
¿Una mascota o un símbolo?
La historia de Juan toca fibras profundas. No se trata solo de un pato en una vereda, sino de cómo la sociedad interpreta el vínculo con los animales en espacios públicos. ¿Puede un pato ser parte de una familia? ¿Debe la ley adaptarse a los afectos? ¿Qué lugar tienen los animales en la vida urbana?
Mientras tanto, Juan vive en un corral en Maipú, junto a Margarita y sus dos perros salchichas. Pero según su dueña, no se adapta. “Grazna, corre, está inquieto. Él es céntrico, le gusta estar con la gente. Nunca molestó a nadie”, afirmó.

 

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