En un hecho que redefine la relación entre la provincia y sus recursos estratégicos, el gobernador Rogelio Frigerio anunció oficialmente que Entre Ríos tomó posesión de los terrenos del puerto de Paraná, tras más de dos décadas de gestiones infructuosas. El acto se realizó en el propio predio portuario, con la presencia de la intendenta Rosario Romero, autoridades provinciales y referentes locales.
“Hoy es un día muy importante. Estamos anunciando el traspaso del puerto de Paraná a la provincia después de muchísimo tiempo. Este lugar estaba abandonado hace más de veinte años. No tenía sentido que siguiera dependiendo de un organismo nacional que ni lo usaba ni lo cuidaba”, expresó Frigerio durante la recorrida por el predio.
Una negociación que rompió el estancamiento
El gobernador explicó que el proceso fue largo y complejo: “Fueron casi 18 meses de insistir, de golpear puertas, de poner el sentido común por delante. Finalmente, logramos que la Nación entienda que este puerto tiene que estar al servicio del desarrollo de Paraná y de Entre Ríos”.
La toma de posesión no solo implica un cambio administrativo, sino también una oportunidad para redefinir el uso de un espacio clave, que durante años permaneció en estado de abandono, sin inversión ni planificación.
Participación ciudadana: el eje del nuevo proyecto
Lejos de presentar un plan cerrado, Frigerio remarcó que el futuro del predio será definido de forma participativa:
“No hay un proyecto predeterminado. Vamos a convocar a la sociedad civil de Paraná, a las instituciones, a los vecinos, a las universidades, a los desarrolladores, para que entre todos pensemos el mejor uso para este espacio. Lo vamos a trabajar en conjunto con el municipio. No tengo dudas de que esto se convertirá en un polo de desarrollo muy importante para la ciudad”.
La propuesta apunta a transformar el puerto en un espacio de encuentro, producción, cultura y servicios, con una mirada que combine identidad local, sostenibilidad y crecimiento económico.
Un espacio con historia, desafíos y potencial
El puerto de Paraná, ubicado sobre la costa del río homónimo, fue durante décadas un punto neurálgico para el comercio fluvial y la actividad industrial. Sin embargo, desde fines del siglo XX, su operatividad fue decayendo, y el predio quedó bajo la órbita de organismos nacionales que no impulsaron su recuperación ni su integración urbana.
La falta de mantenimiento, la desarticulación con el tejido urbano y la ausencia de políticas públicas con visión estratégica convirtieron al puerto en una zona olvidada, pese a su enorme valor territorial y simbólico.
¿Qué sigue ahora?
Con la posesión formal ya concretada, el desafío será convertir la promesa en acción. La convocatoria a la participación ciudadana abre una puerta interesante, pero también exige transparencia, planificación y voluntad política para que el proceso no quede en meras declaraciones.
La comunidad de Paraná —y de toda la provincia— espera que este traspaso no sea solo un gesto simbólico, sino el inicio de una transformación real, que recupere el puerto como espacio público, productivo y cultural.
