Este sábado, la Unión Cívica Radical (UCR) de Entre Ríos se reúne en un congreso partidario clave en la ciudad de Villaguay para resolver una cuestión que divide profundamente al centenario partido: ¿debe el radicalismo entrerriano avanzar en una alianza electoral con La Libertad Avanza, el espacio que lidera el presidente Javier Milei?
Un debate que tensiona la interna
La discusión se da en el marco de las elecciones legislativas nacionales de octubre, donde Entre Ríos renovará cinco bancas en Diputados y tres en el Senado. El gobernador Rogelio Frigerio, principal referente del PRO en la provincia, impulsa un acuerdo amplio que incluya a los libertarios, y parte del radicalismo lo acompaña en esa estrategia.
Sin embargo, las posturas están lejos de ser unánimes. Mientras sectores como el encabezado por Atilio Benedetti y Darío Schneider promueven la incorporación de La Libertad Avanza a Juntos por Entre Ríos, otros espacios como Militancia Activa, liderado por María Elena Herzovich y Rubén Pagliotto, rechazan de plano cualquier acercamiento.
Pagliotto fue tajante: “Ni muertos aceptaríamos una alianza con Milei. Sería extenderle el certificado de defunción a la UCR”.
Frigerio, Milei y el dilema radical
El gobernador Frigerio ha mantenido conversaciones con representantes de distintos partidos para ampliar la coalición oficialista. Desde el entorno libertario, se da por descontado que el acuerdo está encaminado, y ya se barajan nombres como Joaquín Benegas Lynch para encabezar listas.
Mientras tanto, figuras como la diputada provincial Gabriela Lena reconocen que “no hay margen para rechazar la unión con Milei”, aunque admiten que el escenario genera incomodidad.
¿Un partido con historia o un furgón de cola?
El congreso de hoy no solo definirá una estrategia electoral, sino también el rumbo identitario del radicalismo entrerriano. ¿Volverá a ser un partido con historia propia o seguirá siendo un socio subordinado en alianzas que lo desdibujan?
La decisión que se tome en Villaguay marcará un punto de inflexión. Y lo que está en juego no es solo una lista, sino la vigencia de los valores democráticos, republicanos y federales que el radicalismo dice representar.
