Dos adultos mayores fueron víctimas de una nueva modalidad del “cuento del tío”, en la que delincuentes se hicieron pasar por mecánicos para engañarlos.
El ardid comenzó con la supuesta detección de fallas mecánicas en los vehículos de las víctimas. Los estafadores ofrecieron trasladarlos y, en ese contexto, lograron acceder a sus pertenencias y medios de pago. A partir de allí, realizaron transferencias bancarias, extracciones de dinero y compras con tarjetas, llevándose una suma millonaria.
Este caso expone la creatividad criminal con la que se actualizan las estafas dirigidas a jubilados, un sector especialmente vulnerable por la confianza que depositan en quienes aparentan brindar ayuda. La maniobra combina el engaño presencial con el uso de herramientas digitales para vaciar cuentas en cuestión de minutos.
La situación genera alarma y obliga a reforzar las campañas de prevención: no confiar en supuestos técnicos o mecánicos que aparezcan de manera repentina, verificar siempre la identidad de quienes ofrecen asistencia y, ante cualquier sospecha, dar aviso inmediato a las autoridades.
