La actividad industrial argentina sigue sin mostrar señales de recuperación. Según los últimos informes de consultoras privadas y organismos sectoriales, el país atraviesa una recesión técnica, con dos trimestres consecutivos de caída en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). La contracción se profundiza en sectores clave, afectando empleo, producción y consumo.
Entre los rubros más golpeados se destacan:
• Textil y confección: con una caída superior al 15% interanual, afectada por la baja demanda interna y el aumento de importaciones.
• Metalúrgica: retroceso del 12%, especialmente en pymes que abastecen a la construcción y la maquinaria agrícola.
• Automotriz: producción en baja por la caída de ventas y la falta de incentivos al consumo.
• Alimentos y bebidas: afectado por el encarecimiento de insumos y la retracción del consumo masivo.
El informe de BBVA Research advierte que la economía argentina perdió impulso en la segunda mitad de 2025, ampliando las brechas entre sectores y profundizando la fragmentación productiva. La volatilidad cambiaria, el aumento de tasas y la incertidumbre electoral en la provincia de Buenos Aires contribuyeron al freno industrial.
El panorama económico de octubre muestra que, pese a algunos repuntes puntuales en servicios sociales y salud, la industria manufacturera permanece estancada. La confianza del consumidor también cayó, lo que agrava el escenario para los sectores ligados al consumo interno.
Este retroceso no es solo una cifra: es una señal de alerta para la política pública. Porque detrás de cada porcentaje hay fábricas que cierran, trabajadores que esperan, comunidades que resisten. La industria no repunta, y el país lo siente.
