“Paritaria cerrada: ¿acuerdo parcial o conflicto en suspenso?”

“Paritaria cerrada: ¿acuerdo parcial o conflicto en suspenso?”

 

El Gobierno provincial anunció el cierre de la paritaria estatal con un incremento remunerativo del 3,5% en los haberes de mayo, alcanzando un acuerdo mayoritario con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN). Sin embargo, la negociación no logró unanimidad: la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) rechazó la propuesta, dejando abierta una grieta sindical que anticipa tensiones futuras.

El acuerdo con UPCN incluye además la actualización del monto fijo pactado en febrero y la garantía de que las asignaciones familiares no sufrirán reducciones, gracias a la actualización automática de los topes de cada tramo. Se trata de un gesto político que busca evitar el malestar de los trabajadores frente a la posibilidad de perder beneficios indirectos.

En paralelo, el Ejecutivo resolvió liquidar por decreto el aumento salarial ofrecido a los gremios docentes, también del 3,5% y con carácter remunerativo. La decisión responde al cierre del proceso administrativo de liquidación de haberes, pero aclara que no implica el fin de la discusión salarial. El Gobierno ratificó la continuidad de la mesa paritaria, aunque la medida deja en evidencia una tensión: la negociación se mantiene abierta, pero la aplicación del aumento se impone de manera unilateral.

La intriga se instala en torno al futuro inmediato: ¿será este acuerdo parcial suficiente para descomprimir el conflicto o, por el contrario, abrirá un escenario de mayor confrontación con los gremios que se sienten marginados? La historia reciente muestra que los aumentos por decreto suelen ser interpretados como un gesto de autoridad más que de consenso, y en un contexto de inflación persistente, el 3,5% difícilmente alcance para recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores.

La paritaria estatal queda así en un punto intermedio: cerrada en los papeles, pero abierta en la política. El Gobierno celebra el acuerdo con UPCN, mientras ATE y los gremios docentes mantienen la presión. La incógnita es si la voluntad de diálogo expresada por el Ejecutivo logrará traducirse en un verdadero consenso o si el conflicto se trasladará a las calles en forma de nuevas medidas de fuerza.

Te puede interesar

“Plan Mi Vereda: ¿una obra menor o un paso hacia la inclusión?”

Editor

“Crucero en cuarentena: ¿un brote de norovirus o alarma exagerada?”

Editor

“Formación política en Paraná: ¿una escuela de cuadros o un acto de poder?”

Editor