En la previa de su presentación en la Fiesta Nacional de la Artesanía en Colón, Abel Pintos volvió a demostrar por qué su voz y su mirada trascienden lo meramente artístico para convertirse en un puente de memoria y emoción colectiva. Con gratitud y entusiasmo, el músico reconoció que estos festivales poseen una reputación que antecede a los propios artistas: “El público está acostumbrado a venir a estas fiestas mucho antes de que nosotros vengamos a ser parte de la fiesta”.
La afirmación no es menor. En tiempos donde la industria musical suele girar en torno a la novedad y la fugacidad, Pintos subraya el valor de lo permanente: la tradición, el encuentro popular, la fidelidad de un público que convierte cada edición en un ritual de identidad. La Fiesta de la Artesanía, consolidada como uno de los hitos culturales de Entre Ríos y del país, es mucho más que un escenario: es un espacio donde la música se funde con la memoria de generaciones.
Una concepción musical universal
En su reflexión artística, Abel Pintos dejó en claro que su camino no se define por etiquetas rígidas. Criado entre el rock y el folklore, y guiado por referentes como Mercedes Sosa, Gustavo Cerati y León Gieco, el cantante sostiene que los géneros son apenas un lenguaje dentro de una misma conversación musical. “Para mí, haberme criado escuchando rock y folklore por igual terminó haciendo que para mí sea un mismo género”, expresó.
Esta visión rompe fronteras y explica por qué su repertorio logra convocar tanto a quienes buscan la raíz folklórica como a quienes se identifican con la sensibilidad del pop o la intensidad del rock. Pintos no busca la universalidad como objetivo, sino que la vive como una condición natural de su identidad artística.
El artista y el hombre
Más allá del escenario, Abel Pintos también compartió su experiencia como padre, un rol que lo atraviesa con la misma intensidad que la música. La paternidad, en su relato, aparece como un espacio de aprendizaje y ternura que se suma a su vida creativa, otorgándole nuevas perspectivas y emociones que inevitablemente se reflejan en sus canciones.
Conclusión
La presentación de Abel Pintos en la Fiesta Nacional de la Artesanía no es solo un espectáculo: es la confirmación de un vínculo profundo entre artista y público, entre tradición y presente. Su música, concebida sin fronteras, se convierte en un espejo de la diversidad cultural argentina y en un recordatorio de que los festivales populares son mucho más que entretenimiento: son memoria viva, identidad compartida y celebración de lo que nos une.
