Un reciente análisis de datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación y estudios del CONICET advierten sobre un fenómeno preocupante: el incremento sostenido de la mortalidad en adultos mayores durante 2024 y 2025, con cifras que superan las registradas en los años más críticos de la pandemia.
Según el físico e investigador Jorge Aliaga, el país registró entre 30.000 y 35.000 fallecimientos adicionales respecto de lo esperado, concentrados principalmente en personas mayores de 65 años. Este exceso de muertes, que se mantiene en la tendencia del primer trimestre de 2026, refleja una combinación de factores sanitarios, sociales y económicos que afectan directamente a la población más vulnerable.
Un fenómeno que trasciende la coyuntura
Los datos muestran un aumento del 48% en muertes por enfermedades infecciosas y parasitarias en el grupo de 70 a 79 años, y del 34% en mayores de 80. También se incrementaron las muertes por causas externas —caídas, quemaduras, intoxicaciones— y por Alzheimer, lo que evidencia un deterioro general en la atención y el cuidado de los adultos mayores.
La situación se agrava por la reducción de controles médicos, la falta de acceso a medicamentos y el deterioro del sistema de salud pública, afectado por recortes presupuestarios y demoras en la atención. A ello se suman los efectos residuales del Covid‑19, que dejaron secuelas respiratorias y cardiovasculares en miles de personas mayores.
Desigualdad territorial y social
Aunque el fenómeno se observa en todo el país, las provincias más pobladas —Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza— concentran la mayor cantidad de casos absolutos. En regiones del norte y el litoral, donde el acceso a servicios médicos es más limitado, la mortalidad creció por encima del promedio nacional.
La soledad, el aislamiento y la pobreza también son factores determinantes. En muchos casos, los adultos mayores enfrentan dificultades para sostener tratamientos o acceder a cuidados domiciliarios, lo que incrementa el riesgo de complicaciones y fallecimientos evitables.
Un llamado a la acción
El aumento de muertes en adultos mayores no puede ser leído solo como una estadística. Es una alerta sanitaria y social que exige respuestas urgentes: fortalecer la atención primaria, garantizar el acceso a medicamentos esenciales, ampliar la cobertura de vacunación y recuperar programas de prevención y acompañamiento.
La Argentina enfrenta hoy un desafío silencioso pero profundo: proteger a quienes construyeron su historia y asegurar que la vejez no se convierta en sinónimo de desamparo. La tendencia de 2025 y 2026 marca un punto de inflexión que interpela tanto a las políticas públicas como a la conciencia colectiva.
