Desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, la falta de empleo en la Argentina se ha convertido en uno de los indicadores más sensibles de la crisis económica. Según los últimos datos del INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación nacional se ubica en torno al 7,5%, lo que representa aproximadamente 1,6 millones de personas sin trabajo.
El panorama revela una marcada desigualdad regional. El Gran Buenos Aires concentra el mayor número de desocupados, con una tasa del 9,2%, que equivale a más de 700.000 personas. En contraste, la Patagonia muestra los niveles más bajos, con un promedio del 5,9%, impulsada por la actividad energética de Neuquén y Chubut.
En la región pampeana, la tasa se mantiene cercana al promedio nacional: Santa Fe (7,5%), Córdoba (7,2%), Entre Ríos (6,8%) y el interior bonaerense (7,0%). Estas cifras reflejan la presión sobre los sectores agroindustriales y manufactureros, que enfrentan dificultades para sostener el empleo formal.
El NEA continúa siendo una de las zonas más golpeadas, con un promedio del 8,4%. Chaco (9,0%), Formosa (8,5%), Corrientes (8,2%) y Misiones (8,0%) evidencian problemas estructurales para insertarse en los mercados globales y generar empleo de calidad.
En el NOA, la desocupación alcanza el 7,8%, con picos en Tucumán (8,1%) y Salta (7,6%), mientras que Jujuy (7,4%) muestra un leve alivio gracias al impulso del litio.
Por su parte, Cuyo mantiene cifras más moderadas: Mendoza (6,5%), San Juan (6,1%) y San Luis (5,9%), sostenidas por la vitivinicultura y la minería.
Claves del escenario laboral
- Juventud vulnerable: el desempleo juvenil supera el 15%, duplicando la tasa general.
- Informalidad persistente: 6 de cada 10 jóvenes trabajan sin aportes ni cobertura social.
- Desigualdad territorial: el GBA y el NEA concentran los mayores problemas, mientras que la Patagonia se beneficia del auge energético.
La radiografía del empleo en 2026 muestra un país fragmentado, donde las oportunidades dependen cada vez más del territorio. El desafío para los próximos meses será reducir la brecha regional, fortalecer la inserción laboral juvenil y consolidar un puente entre educación y trabajo que permita revertir la tendencia de precarización.
