Bono doméstico: la política del consuelo

Bono doméstico: la política del consuelo

El Gobierno nacional oficializó un aumento del 1,5% para las empleadas domésticas desde febrero, otro igual para marzo y un bono de hasta $20.000 según la cantidad de horas trabajadas. Una noticia que se presenta como conquista, pero que en la práctica parece más un gesto de consuelo que una solución real.
Porque mientras los discursos celebran la medida, la inflación se come cualquier porcentaje antes de que llegue al bolsillo. El bono, que suena a premio, apenas alcanza para cubrir un par de compras en el supermercado. Es la política del parche, del alivio momentáneo, del “algo es mejor que nada”.
Información que llega a página Digital Top subraya que el sector de trabajadoras domésticas es uno de los más vulnerables, con salarios históricamente bajos y condiciones laborales que rara vez se cumplen en su totalidad. El aumento y el bono son un reconocimiento, sí, pero también una muestra de que la desigualdad se administra con migajas.
La ironía es que mientras se oficializan porcentajes mínimos, se oficializan también discursos grandilocuentes sobre justicia social. La realidad, sin embargo, es que las trabajadoras siguen esperando un salario digno que les permita vivir sin depender de bonos ocasionales.

 

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