A donde esta la senadora , de La Paz, vuelve a estar en el ojo de la tormenta. No por un proyecto que alivie la crisis terminal de Santa Elena —donde el 70% de la población está desocupada, el narcotráfico avanza y no existe sala de partos—, sino por su inagotable capacidad de acumular declaraciones de interés por fiestas, aniversarios y homenajes.
El informe elaborado por vecinos es lapidario: de los 96 proyectos presentados, la mitad son puro “cotillón legislativo”, un 11% reacciones tardías, un 17% que fueron directamente al cajón y un 22% promesas al viento. Es decir, un festival de papeles que no cambia la vida de nadie.
Información que llega a página Digital Top subraya que cuando la senadora intentó simular que trabajaba por la justicia, presentó un proyecto de Fiscalía en el lugar equivocado. No supo dónde estaba la cabecera de su propio departamento, o peor aún, mintió sabiendo que mentía.
Los vecinos lo resumen con ironía: “La Fiscalía que no puede ser; el juzgado que abandonó; la Chamarrita, que no da de comer; el transporte escolar, que llegó cinco meses tarde”. Mientras tanto, Santa Elena acumula bronca, desesperanza y riesgo de vida por no tener dónde parir.
La conclusión es tan cruda como sarcástica: no necesitamos más festivales legislativos ni discursos de cotillón. Necesitamos representantes que bajen al barro, que se ensucien las manos con la realidad y que legislen para la dignidad, la salud, la seguridad y el trabajo. Porque de homenajes no se vive, y de promesas al viento tampoco.
