El abandono escolar en Argentina sigue en aumento, con cada vez más niños y adolescentes dejando las aulas para salir a la calle a buscar el mango y ayudar a sus familias a sobrevivir el día a día.
A pesar de los esfuerzos del Estado, la asistencia escolar disminuye especialmente entre los jóvenes de 15 a 17 años, y de manera más acentuada entre los 18 y 24 años. Según el Observatorio Argentinos por la Educación, el abandono escolar en secundaria cayó 9,3 puntos porcentuales en los últimos cuatro años, pero sigue siendo preocupante en provincias como Santiago del Estero (35,6%), Misiones (34,2%) y Formosa (28,9%).
Las ONG y organizaciones barriales trabajan sin descanso para revertir esta realidad, implementando programas de inserción escolar y asistencia alimentaria para los sectores más vulnerables.
El impacto de la crisis económica ha llevado a muchos niños y adolescentes a priorizar el trabajo sobre la educación, exponiéndolos a situaciones de explotación laboral y vulnerabilidad social.
Las autoridades y especialistas advierten que es fundamental reforzar las políticas educativas y sociales para garantizar que los jóvenes puedan acceder a una educación de calidad y romper el ciclo de pobreza que los obliga a abandonar la escuela.
